(mensaje número 391)
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Como "resumen" de los dos mensajes anteriores sobre esta misma cuestión:
Si una marca logra que la quieras de verdad, la amarás para siempre. Las empresas lo saben, pero muchos consumidores no se dan cuenta del alcance monetario de esos caprichos "emocionales". De hecho, a día de hoy se puede afirmar que algunas marcas han dejado de pertenecer a las empresas que las crearon y han pasado a ser de quien las consume, de quien las ha hecho suyas.
Las marcas terminan diciendo algo de tí, te representan, forjan partes de tu personalidad... Si eres clásico, exclusivo, si tienes un aura de distinción, llevarás un traje de Brioni, de Zegna, o de Armani. Si llevas un iPod en tu bolsillo transmites modernidad, evolución y adaptación a las tecnologías.
La relación emocional entre marca y consumidor puede ser tan importante que puede lograr que una marca como Microsoft (tiene el 80% de la oferta de su sector), "pierda el partido" frente a Apple (que sólo tiene un 17%) pero cuenta con el respaldo incansable e incondicional de sus clientes, lo que la convierte en una marca más lider que la que realmente domina el mercado. ¿Qué debe hacer una empresa para granjearse la fidelidad de sus clientes? ¿Pueden todas las empresas suscitar ese amor tan rentable?
Pues, la respuesta es que NO. No todas las marcas pueden crear un anuncio en el que no aparezca el producto, solo una mano a la que va meciendo el viento a través de la ventanilla de un coche y que termine con una pregunta breve y efectiva: ¿Te gusta conducir?.
¿Verdad que lo recuerdas?:
martes 18 de septiembre de 2007
La gestión "emocional" de la Marca (y 3)
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