sábado 5 de enero de 2008

El Cisne Negro

(mensaje número 410)
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Hacía ya casi un mes que no escribía nada en el blog. Mis disculpas a todos aquellos (pocos ya, supongo) que seguíais con cierta asiduidad mis mensajes. Multitud de actividades profesionales, personales y familiares me lo han impedido. A partir de ahora, procuraré tomármelo más en serio y no dejaré que pase tanto tiempo sin publicar algo. Y no, ésta no es una de esas promesas que todos hacemos a primeros de año (dejar de fumar, hacer ejercicio, ...) para luego olvidarnos.

Y para retomar la actividad, he decidido hablaros de "El Cisne Negro" (The Black Swan) que, además de ser una película de 1942, protagonizada por Tyrone Power y Maureen O'Hara, resulta que es el título de un libro escrito por el broker norteamericano Nassim Nicholas Taleb que ha logrado encaramarse a lo más alto de la lista de ventas de amazon en 2007. Y del que ya se están preparando otras tantas ediciones en 27 idiomas (entre otros, el español), que saldrán a la venta el próximo mes de febrero.

¿Y qué tiene El Cisne Negro para arrollar en las listas de superventas?. Pues una teoría que, cuando menos, debería ser calificada como "curiosa". Resulta que, según Nassim Nicholas Taleb, "los humanos somos tontos, pero nuestra arrogancia nos impide admitirlo". ¿No está mal, verdad?

Hasta que se descubrió Australia, los ornitólogos estaban convencidos de que todos los cisnes eran blancos. El tiempo parecía darles la razón ya que nadie, jamás, había visto un ejemplar de otro color; sin embargo, en cuanto el primer cisne negro asomó en las antípodas, esa teoría se vino abajo: una sola observación invalidó el conocimiento acumulado durante milenios.

Esa es la razón por la que, según ha declarado el propio Taleb, ha decidido bautizar con ese nombre a su teoría; según la cual "el devenir de la historia depende de hechos inesperados, de profundas consecuencias y que a posteriori parecen predecibles, aunque en su momento nadie los anticipase." Dicho de otro modo, que el mundo está gobernado por el azar, por mucho que nos empeñemos en buscar justificación a lo inexplicable.

Durante décadas, Nassim Nicholas Taleb recorrió Wall Street con gesto perplejo. A su alrededor, miles de corredores de la Bolsa trataban de profetizar el devenir de la economía con enrevesadas ecuaciones, diagramas y programas informáticos. Unos se hacían millonarios, otros acababan arruinados, pero nadie cuestionaba el veredicto de los mercados: si alguien se forraba, era más listo que los demás.

El único hereje era él: su cerebro bullía cada vez que veía los descapotables de sus compañeros más exitosos. ¿Y si sus triunfos se debieran únicamente a la buena suerte? Este interrogante es, precisamente, el que ha convertido a Taleb en el pensador de moda en Estados Unidos y que le lluevan ofertas de las universidades más prestigiosas, a pesar de que su mensaje no podría estar más alejado del habitual optimismo de los manuales sobre "cómo hacerte millonario".

¿Y tú que opinas?. ¿Te parece razonable que alguien diga que los humanos somos tontos y arrogantes, y que eso le lleve a convertirse en una persona de éxito?.
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5 comentarios:

Avelino dijo...

Hay muchas alternativas a pensar que el que se hace millonario en los negocios, del tipo que sean, no sea inteligente o sencillametne listo. Se puede pensar que es más despiado, más arriesgado, menos honrado, etc. etc. Pero reducirlo a que todos somos tontos, pero unos tienen buena suerte y otros no, me parece demasiado.
En fin, creo que las teorías de este hombre se han puesto de moda y como tal pasarán sin dejar rastro.

paco barranco dijo...

Hola, Avelino.
Coincido contigo en que la teorías de Nassim "pasarán sin dejar rastro" pero, añado, excepto en su cuenta corriente.

Avelino dijo...

Tienes razón, Paco, pero entonces quizás tenga mucha razón, aunque no toda; es decir, que no todos los hombres son tontos, pero sí que hay un buen número de ellos: los que le van a hacer rico.

paco barranco dijo...

Ahí si que estás completamente acertado. Si, señor.
Saludos, Avelino y gracias por tus comentarios.
Paco Barranco

ComuniK dijo...

¿La metáfora del cisne blanco no la había planteado ya el filósofo Karl Popper? No hablaba de la arrogancia de los hombres si no de la lógica del conocimiento científico: Si vemos que todos los cisnes son blancos, no basta con esta observación para deducir una ley científica. La ley debe intentar ser falsada, esto es, buscar activamente casos que la refuten.

En lugar de "¿Por qué los cisnes son blancas?" hay que preguntarse "¿Por qué los cisnes no pueden ser negros?". Solo si logramos encontrar una respuesta a ello podemos aceptar una proposición como válida.

Por otra parte, que el hombre sea arrogante no es una novedad. Y que Popper no era bueno para las negocios, tampoco.

Saludos.

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